La familia reunida (eso aún me alegra), las risas y los abrazos, las luces, las hallacas de mi madre (son las mejores valga acotar), la oportunidad de estar juntos por las vacaciones, tantas cosas.
Hoy me encontré limpiando el "nacimiento" y sacando al niño Jesús empolvado.
Me dio un poco de asco, la verdad, más que por el niño Jesús, por las obligaciones que traen estas fiestas, esos abrazos forzados, los saludos, los mensajes de textos reenviados a un millón de contactos, esos que dicen "que tengas una feliz navidad, nunca cambies".
Hubo un par de llamadas que me alegraron, al colgar, noté que son los mismos de siempre, los que siempre llaman, los que me alegran la vida todo el año...
Una fecha más. Una oportunidad de estar con mi familia, oportunidad que no desperdiciaré amargandome la existencia estudiando las razones que obligan a muchos a hacer lo que no quieren (como he hecho otros años).
Y bien, esta noche me toca comer mucho y tomar vino, reir, ver fuegos artificiales, recibir y dar regalos.
No hay razón para odiar estas fechas eh?